miércoles, 25 de julio de 2007

Despertar

Justo ahí llegó y tocó la puerta
salió un sonido desde adentro que preguntó:
-¿Quién viene a esta hora?
- no esperamos a nadie a esta hora.
Moví un poco la puerta y alcancé a ver el fondo del pasillo
en el medio, habían poltronas tan sucias como el piso;
Detrás estaba el corredor que siempre describiste
y por el otro lado se veía como humeaba
una vieja y usada olla hirviendo agua para el café
Lentamente me moví
como con intención de pasar y me frenó un invisible motivo.
Los ojos que iban hasta la puerta
no eran de nadie conocido y
la voz a lo mejor era prestada
Con sutileza le dije que tu cama
aun se sentía caliente
Asomó un poco más su rostro, sin
alcanzar la visibilidad, se paró justo ahí
y dijo:
«hace tiempo que no entras, ¿qué te ha pasado,
por dónde andabas?»
El cuerpo se me estremeció al reconocer su voz de extraño
Con su mano izquierda extendió en su amplitud
la puerta de entrada
la luz hizo su gala de siempre
Apreté los puños y sostuve la respiración
para no llorar, me habló directo
y me dijo con una sonrisa mística en su cara
-justo antes de despertarme-
Dile, que siempre la voy a amar.




treinta y uno de julio de dos mil seis

1 comentario:

laveron dijo...

otras voces nuestras!

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